A los futuros universitarios

¿Qué puedo conocer? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me cabe esperar?

Ya ha pasado más de un año desde que asistimos a nuestra primera clase de Física en la universidad. Esta nueva etapa en nuestras vidas se abría como un camino lleno de ambiciones e ilusión. Éramos los veteranos del instituto y pasamos a ser los novatos de la universidad, en la cual, casi todo ha sido nuevo y extraño para nosotros: la dificultad de una carrera científica, la forma de tratar con el profesor, las asignaturas prácticas, las fechas de exámenes, la división del curso en cuatrimestres, etc. Este cambio en nuestras vidas ha supuesto madurar, crecer para abandonar la adolescencia y dar paso a una juventud responsable.

Hemos de reconocer que muchos de nosotros no sabíamos con certeza qué nos iba a deparar esta carrera, que todo el mundo insiste en calificar “de locos”…

La reacción es variada y divertida cuando la gente nos pregunta qué carrera estudiamos: suspiros, miradas asustadas y compasivas… Tal vez todo ello motivado por el desconocimiento general de la sociedad acerca de la Física.

En estos tiempos que corren, lo cierto es que al final uno lleva con orgullo eso de ser un “freaky”. Hoy en día, la mayor parte de los jóvenes se despreocupa de todo, no se preguntan acerca del “porqué” ni del “cómo”.

No, ya no se lleva estudiar físicas, el número de alumnos matriculados en primero lo certifica cada año. Y esto no parece ir a mejor. No obstante, este hecho favorece una relación alumno-profesor más cercana, la posibilidad de disfrutar una enseñanza más particularizada. Esto creemos que es indispensable para el buen entendimiento de la Física.

Muchos de los alumnos estamos en esta carrera gracias a que alguien nos metió el gusanillo de la curiosidad por los fenómenos que nos rodean. Lo cierto es que hemos elegido este camino, ya que en cierta manera, algo inquietante se mueve en nuestro interior. Una sed de respuestas que nuestros profesores están empezando a saciar.

Sólo somos físicos en potencia, pero eso ya es suficiente para darnos cuenta de la importancia de las Matemáticas y la Física, de su presencia por doquier en cualquier ámbito de nuestras vidas.

Hemos empezado a aprender a manejar nuestra herramienta más importante, las Matemáticas. Por desgracia, en muchos casos ha quedado comprobado que el nivel de matemáticas alcanzado en el instituto no es el esperado por los profesores (ni por asomo), y mejor no nombrar la expresión oral y escrita, es un reto corregir nuestros exámenes, lo reconocemos.

Nosotros, los estudiantes, tenemos gran parte de la culpa de este “retraso” (por no decir toda). Sin embargo, no creemos que el actual sistema educativo sea el mejor que ha tenido España. La E.S.O. sólo está atontando la mentalidad de los jóvenes al darlo todo en bandeja.

Pero, ¿qué podemos hacer los estudiantes ante este desastroso sistema educativo, ante la epidemia colectiva de la indiferencia?

Respecto a nuestro primer curso de carrera, la dosis de análisis, álgebra, cálculo diferencial e integral ha sido considerable, por no hablar de la informática, nuestra segunda herramienta más útil. También hemos interactuado con la física “real” en la asignatura de prácticas, donde se veía cobrar vida a algunos de los conceptos físicos estudiados.

Hacemos loor a la paciencia y dedicación de los profesores de primer curso. A pesar de todos sus esfuerzos, hemos observado su mirada de desesperación ante nuestra incapacidad de compresión respecto a determinados temas de la carrera.

En sus explicaciones no faltaban expresiones del tipo: “esto es trivial”, “de perogrullo”, “obviamente”. Conceptos que para nosotros eran poco menos que ininteligibles…

Seamos francos, esta carrera es tan bonita como difícil. A la mayoría de nosotros nos supone un gran esfuerzo entender, con todo lo que implica esta palabra.

Pero merece la pena, el hecho de comprender el porqué de ciertos fenómenos nos enorgullece y nos permite desarrollar la estructuración de nuestras ideas, de nuestra forma de actuar y de pensar.

Seguiremos con gran ilusión en esta aventura científica, subidos a los hombros de gigantes como Newton, Einstein, Gauss, Euler, Landau,… Y esperamos que en un futuro cercano podamos formar parte del colectivo que hoy lee el comienzo de nuestra andadura.

Carlos Antón y Guillermo Larraz, estudiantes de Física de la U. de Zaragoza

Fuente: Colegio Oficial de Físicos